Por años se ha venido hablando de los impactos ambientales, pero en realidad, pese a que la educación ambiental ha sido bastante apropiada, he podido ver ciertas negligencias en la manera como los scouts nos comportamos cuando estamos en las áreas silvestres.
Se inculca a los scouts de pequeños, "dejar la Tierra en mejores condiciones de las que la encontraste", pero ¿cuánto realmente se hace al respecto?. Aquí mi punto de vista al respecto.
Cuando los scouts salimos de campamento o excursión de fin de semana, lo que todos queremos es ir a explorar, caminar, y disfrutar el medio ambiente. Pero creo por falta de un poco de orientación, nosotros simplemente nos adentramos en áreas silvestres y por el hecho de salir en grupos de por los menos 12 personas, el solo hecho de caminar en fila india, si esta caminata se la realiza en zonas sin senderos o zonas poco exploradas, esta pequeña caminata ya deja un impacto. Si la siquiente semana, otro grupo de personas scouts o no scouts visitan esta zona, y miran este sendero hecho hace pocos días y se animan a seguirlo, el impacto empieza a ser más imperecedero, y si a todo esto le agregamos que la vegetación en áreas sobre los 3000 metros de altura sobre le nivel del mar crece muy lentamente por las condiciones de humedad y temperatura. Este impacto empieza por exponer el suelo y dejarlo listo para las inclemencias del clima, y como saben el agua y el viento inmediatamente toman parte en la erosión del terreno. Un ejemplo clarísimo, cuando uno sube a Cruz Loma (camino al Rucu Pichincha) en Quito, el impacto en el terreno ha sido tan profundo que los senderos no solamente son visibles, sino que ahora son unos verdaderos canales en algunos casos de unos 50-100 cm de profundidad.
El problema también radica que en el Ecuador, justamente por ser un país pequeño y hermoso, mucha gente quiere conocerlo, pero hay pocas entidades dedicadas al manejo de las áreas silvestres. Por ejemplo, si visitamos el Pasochoa, como es una zona manejada por Fundación Natura, los senderos se rotan, para dar a la naturaleza en tiempo necesario para recuperarse.
El Ecuador cada vez más y más quiere proyectarse como un destino de turismo ecológico de "aventura", y lo que estamos haciendo es comiendonos la gallina de los huevos de oro. Un sin número de agencias de viajes ejercen una presión tremenda, por ganar clientela, y por no tener entidades controlando y manejando las zonas silvestres, diseñan rutas cada vez más alejadas de las zonas comunes creando el impacto arriba mencionado. Estás agencias ofrecen paquetes usando técnicas muy destructuras, turismo en bicicleta, turismo 4x4. Como signo de gran asaña visitan en estas máquinas y sin ningún tipo de respeto ni consideración con la naturaleza, arremeten en pantanos, y felicies regresan a la ciudad a mostrar los autos llenos de lodo seco.
Brevemente, las consecuencias de estos aventureros; bueno, quebrantamiento de los ecosistemas, ahuyentar a la fauna en busca de otros ecosistemas, erosión, contaminación, perdida de micro-ecosistemas, incrementar el uso excesivo de zonas frágiles, y sobre todo dar este mal ejemplo y crear la idea de que aventura es sinónimo de destrucción del medio ambiente. Busquemos la manera vivir en armonía, más no con la idea de controlarlo todo.
Patricio
Palabras clave: escursiones, impacto ambiental, Medio Ambiente, turismo
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